crassulaceae
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Las crasuláceas son la familia por la que casi todo el mundo empieza con las suculentas, y con razón: echeverias, sedums, aeoniums, crásulas, kalanchoes y sempervivums. Hojas carnosas en roseta o en tallo, colores que van del verde azulado al rojo, y una tolerancia al olvido que perdona los primeros errores.
Qué tienen en común
Casi todas guardan el agua en las hojas, así que cuando les falta lo dicen enseguida: la hoja se arruga y se ablanda un poco. Y cuando les sobra, la hoja se pone translúcida y blanda del todo; eso ya no tiene arreglo. La regla es la misma para toda la familia: regar a fondo y no volver a tocar hasta que el sustrato esté seco por completo.
Muchas crecen en primavera y otoño y frenan en pleno verano. Los Aeonium son el caso extremo: en agosto cierran la roseta y sueltan las hojas de fuera. No tienen sed, están descansando; regarlos entonces «para salvarlos» es la forma más habitual de perderlos.
Cuál elegir
Para balcón o terraza a pleno sol, Echeveria, Sedum y Crassula: son las que más color cogen. Para una ventana luminosa dentro de casa, las crásulas compactas y los kalanchoes. Para colgar, Sedum morganianum (cola de burro) y los sedums rastreros. Y si quieres que se multipliquen solas, cualquier echeveria o crásula enraíza de hoja.
Cómo llegan
Se cultivan al aire libre en nuestro vivero de Almería, a pleno sol y en sustrato mineral: llegan con hoja corta, porte compacto y raíz hecha, no estiradas de invernadero. Cada ficha lleva el tamaño real de la planta y su guía de cuidados.











